Momento para la peregrinación, oración y culto 30º Aniversario de las apariciones de la Virgen en Betania


El 25 de marzo de 1976 la Madre de Dios, bajo la advocación de “María, Virgen y Madre Reconciliadora de todos los Pueblos y Naciones”, posó sus pies sobre Betania, un lugar de encantos celestiales que miles de personas han visitado. La aparición fue aprobada oficialmente por la Iglesia el 21 de noviembre de 1987,  a través del Obispo, Monseñor Pío Bello Ricardo (+). Se espera la llegada de feligreses de todas partes del país, así como del extranjero. En la festividad de sus 30 años, la Iglesia prepara una celebración especial.

“Desde la cumbre de una pequeña montaña, espesa,  verde esperanza, en medio de rocas, semejando peñascos y conformando una especie de gruta, de la cual brota agua proveniente de los manantiales que saltan de lo alto de los peñascos…como Dueña y  Señora se asoma… y allí la vemos… ¡toda ataviada de blanco, refulgente, acariciante, toda luz, toda amor, toda hermosura extraordinaria, de belleza magnificente, llena de divina perfección!

He allí un cuadro maravilloso, nunca visto… con su vestido blanco, puro, como espesas nubes de algodón, sus manos en el pecho, su cinta azul en el talle y un rosario en el brazo derecho… y nos invita a orar… extendiendo sus brazos y sus manos cargadas de luz…”
Con estas palabras la Sra. María Esperanza de Bianchini (+), protagonista principal de las apariciones de la Santísima Virgen María en Finca Betania, da su testimonio ante las autoridades eclesiásticas de un día que ella denominó como “Día de Luz”, hace ya 30 años, el 25 de marzo de 1976, cuando la madre de Dios se hizo presente por primera vez en Betania, un santuario que está ubicado entre Cúa y San Casimiro, en el estado Miranda, a 65 kilómetros de Caracas.

El hecho de que la Virgen haya puesto sus pies en esta tierra es tan maravilloso como los calificativos que la definen. La Madre de Dios concibe este lugar como la “Nueva Lourdes”, que ofrece las mismas aguas de sanación a todos los que se refugien en su Corazón Inmaculado.
Desde jovencita la Sra. María Esperanza, quien en vida se caracterizó por su humildad,  ferviente oración y don del consejo, había recibido, a través de los mensajes de  la Santísima Virgen, descripciones del lugar de las apariciones, que hacían referencia al sitio como una “Tierra Santa” que se convertiría, con el pasar del tiempo en la “Nueva Arca de Salvación”, en un lugar de oración y peregrinación para las naciones del mundo, con el fin de trabajar por un solo ideal: “…la construcción de una nueva sociedad justa y libre, para el bien de todas las comunidades”.

Luego de su primera aparición la Virgen continúo manifestándose, uno de los sucesos  más relevantes ocurrió ocho años después, el 25 de marzo de 1984, cuando más de ciento cincuenta personas presenciaron el hecho, de las cuales ciento ocho dieron testimonio de haber visto clara y nítidamente, en siete oportunidades, apariciones continuas de la Santísima Virgen, con intervalos de quince minutos entre cada una.

El Obispo de la diócesis de los Teques, Mons. Pío Bello Ricardo, después de una ardua investigación, en la que realizó entrevistas a más de 200 personas que vieron la aparición  y  analizó 381 declaraciones escritas, publicó el 21 de noviembre de 1987 la Instrucción Pastoral sobre las apariciones de la Santísima Virgen en Betania.
Allí declaró que “…dichas apariciones son auténticas y tienen carácter sobrenatural…” y aprobó que el sitio sea considerado como “…sagrado, y que el mismo sea tenido como meta de peregrinaciones y como lugar de oración, reflexión y culto, en el que puedan realizarse actos litúrgicos, sobre todo la celebración de la Misa y administración de los sacramentos de la Reconciliación y la Eucaristía…”

Monseñor Pío Bello Ricardo para llegar a estas conclusiones consultó primero con el Santo Padre Juan Pablo II y después comunicó todas las informaciones al Cardenal Joseph Ratzinger, para ese momento Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, manteniendo contacto continúo a través del  Nuncio Apostólico de Caracas. Esta ha sido la cuarta aparición aprobada en el Siglo XX por la Iglesia Católica, después de Fátima (1916 – 1917) en Portugal, Beauraing (1932 – 1933) y Banneux (1933) ambas en Bélgica.

En este sentido, el Padre René Laurentín, en su obra “Multiplication des apparitons de la Vierge aujour’jul” (Multiplicación de las apariciones de la Virgen en estos tiempos) indica que “…este reconocimiento oficial es un hecho nuevo ya que ninguna aparición había obtenido tal autentificación después de más de medio siglo.”

Otra señal celestial de la presencia de Dios en Betania fue el milagro eucarístico, ocurrido durante la festividad de la Inmaculada Concepción, el 8 de diciembre de 1991. Durante la celebración de la Santa Misa, el Capellán de Betania, Padre Otty Ossa Aristizábal fue testigo del milagro al ver que brotó sangre de la Sagrada Hostia cuando la sostenía en sus propias manos.

En este sitio ocurren fenómenos extraordinarios tales como: intensos aromas de flores, sonidos celestiales de cantos de corales “invisibles”, brillante luminosidad y aparentes movimientos solares. Así como el sobrevuelo de una mariposa azul, la cual ha sido identificada como una manifestación de la presencia de la Virgen. También son muchos los testimonios de conversiones y de sanaciones milagrosas.

Para celebrar los 30 años, la diócesis tiene preparado el siguiente programa:

Viernes 24 de marzo
5:00 p.m. Confesiones.
7:00 p.m. Apertura de la vigilia con la celebración de la Santa Misa.
9:00 p.m. Confesiones. Rezo del Santo Rosario.
10:00 p.m. Santa Misa.
11:00 p.m. Exposición del Santísimo. Hora Santa.
12:00 p.m. Reserva del Santísimo.

Sábado 25 de marzo
1:00 a.m. Rezo del Santo Rosario. Reflexión bíblica
2:00 a.m. Concierto Sacro del Grupo Carismático de La California Norte.
6:00 a.m. Santa Misa.
12:00 a.m. Santa Misa amenizada por la Coral Betania.
2:00 p.m. Santa Misa.

Domingo 26 de marzo
9:00 a.m. Confesiones.
10:00 a.m. Santa Misa.
11:00 a.m. Confesiones.
12:00 m.    Santa Misa.
2:00 p.m. Santa Misa.

Asociación Civil Fundación Betania