Reunión privada en la residencia del Sr. John Crimi. Serenity Hills, Nueva Jersey, EE.UU.

Sábado, 28 de diciembre de 2002

(Dirigiéndose a la Hermana Margaret Sims, a Rose Finnegan y Carol Cohoon, la Sra. María Esperanza expresó:)

Esto ha sido una preparación para la misión que debemos cumplir.

De ahora en adelante ustedes comenzarán a ver las cosas de manera diferente, distinta, como nunca antes las habían visto.

Párense. Están en sus puestos. Es lo mejor que les ha podido pasar, porque ustedes verán claramente cuál es su misión con la realización del bien, preparándolos para tocar los corazones y poder iluminar a la juventud, para ayudarlos a crecer.

Ustedes desde hoy tienen que hacer una Hora de Adoración, es la base primordial de las almas que han sido llamadas a estar unidas como nunca antes para mejorar el ambiente que les rodea. De esa manera tendrán paz.

Desde esta noche, desde hoy en adelante, van a tener la luz del conocimiento que es la luz de Dios, porque el Espíritu va a realizar su gran verdad en ustedes; realizando y cumpliendo con los proyectos que ya tienen en las manos. Así que reconcíliense unos con otros, no aceptando confrontaciones, porque ustedes tienen una gran misión que cumplir.

Ahora mismo recibirán la luz del Espíritu Santo con sus siete dones y ustedes sabrán escoger a la gente que pueda ayudarlos con la carga. Así que piensen que están en las manos de mi Padre y Él está poniendo las cartas sobre la mesa para llevar a cabo la realización del proyecto, así por encima de todas las limitaciones, para evitar sufrir las consecuencias porque su camino va a ser limpio, preciso.

Así, hijos míos, no a las debilidades para ser recios y convincentes.

Y Jesús está llevando su trabajo; es su motivación.

Con estas palabras que les he dado hoy, mis mejores deseos de equilibrio y justicia. Por lo tanto, sean humildes para poder recoger los frutos. El día de la gran verdad está llegando.

Que el Señor los bendiga.

Luego hablaremos.

Que el Señor los bendiga y cubra con su manto. Padre mío.

Reciban mi humilde bendición.