CURACIÓN MILAGROSA CÁNCER EN PRÓSTATA
CON METÁSTASIS EN COLUMNA,
Dr. VINICIO ARRIETA ALVARADO, MÉDICO GINECO-OBSTETRA

 

Fragmentos tomados de su libro: “Encuentro con la Virgen María en Betania”, Nihil Obstat firmado por el Presbítero Jesús Hernández, Vicario Central de la Arquidiócesis de Maracaibo en 1993.

Este testimonio de mi encuentro con la Santísima Virgen María, lo escribo porque habiendo transcurrido el tiempo durante el cual prudentemente, he esperado para comprobar la curación del cáncer con metástasis, por todos y repetidos exámenes médicos de laboratorio, radiología, ultrasonido y biopsia, siendo desde lo más profundo e interior de mi ser esa necesidad, obligación y responsabilidad cristiana. Tengo fe y sé que ‘la Bienaventurada Virgen María sigue precediendo al Pueblo de Dios’ (Juan Pablo II), caminante hacia el centro, norma, finalidad y plenitud que es Cristo […].

Para febrero de 1989 ya los síntomas urinarios eran más frecuentes; tenía que levantarme a orinar por las noches 3 ó 4 veces y había perdido un poco de peso.

El Examen Médico encontró la próstata dura y aumentada con nódulo anterior. Dr. Alfonso Araujo. (22-02-89)

El Ecograma Prostático informó: La próstata mide 4.5 x 4.2 cm. En sus ejes AP y transverso respectivamente; presenta nodularidad anterior de 2.4 cm. con protrusión hacia piso vertical y calcificación central, los límites de la glándula están bien definidos. Dr. Sócrates Molero. Maracaibo. (23-02-89)

Inmediatamente, solicitaron PSA (Antígeno Prostático Específico) examen de sangre que es marcador tumoral, el cual, si está elevado es maligno; el resultado fue 100, siendo los valores normales de 0 a 6. Entonces, presentí que el resultado era tan elevado que no solamente se trataba de un cáncer de próstata, sino que ya tenía metástasis.

En efecto, el survey óseo del 23-02-89 informó: Existe imagen redondeada de mayor actividad lateralizada, que se corresponde con el pedículo vascular situado a nivel de T12. Resto del esqueleto sin acúmulos anormales. Dr. Vinicio Paz.
Para precisar tamaño, profundidad y otros caracteres de la metástasis de columna, realizaron tomografía computada de columna con el siguiente resultado resumido:
A nivel de T12 se identifica imagen lítica tipo metastásica de 4.2 cm. en su eje longitudinal por 2.4 cm. En sus eje transversal con borde nítido de intensa reacción infiltrativa inflamatoria.

Evaluación de pelvis: Próstata aumentada de aspecto heterogéneo, nódulo de 2.5 cm. protruyendo hacia la vejiga. No hay signos de alteración del espacio retrovesical o de fosas isquio rectales. Dr. Eduardo Mora.
Con estos resultados el Dr. Alfonso Araujo estableció el diagnóstico: Cáncer de próstata con metástasis en columna, y decidió el 27-02-89 biopsia del tumor de la próstata la cual fue informada:

Diagnóstico: Adenocarcinoma bien diferenciado, infiltrante de próstata. Dr. Amable García.
La consulta con el Médico Urólogo amigo estuvo caracterizada por solidaridad y consuelo de su parte, y pena, tristeza, lágrimas furtivas y gran temor de mi parte.
Todos lo médicos que habían participado en el diagnóstico y que debían decidir el tratamiento fijaron una reunión para esquematizar protocolo de tratamiento particular:
1.- Radioterapia de la columna: inmediata, para evitar su fractura.
2.- Flutamida: medicamento antihormonal, que sólo tenía 2 años empleándose con buenos resultados para detener el rápido progreso de las metástasis.
3.- Quimioterapia: con combinación de drogas antitumorales.

Aquella noche de la junta médica el día 06-03-89 creí estar sentenciado a muerte: 63% de mortalidad en los 2 primeros años y 81% entre 1 a 5 años. Es decir, 5 años de vida en el mejor de los casos […].

Para entonces yo era un hombre de Misa y Comunión dominical: Un cristiano común […]. Después de aquella noche ruinosa de la junta médica, en las reflexiones interiores e íntimas, al hablarle a Dios implorando su misericordia, me propuse, y así lo hice, Misa y Comunión más frecuente no sólo semanal, fervorosa oración del rosario y lectura diaria de la Palabra de Jesús.

En marzo, los especialistas iniciaron el tratamiento médico:
- Flutamida oral: el 07-03-89.
- Radioterapia: el 08-03-89.
- Quimioterapia: primer ciclo el 14-04-89 y segundo ciclo el 05-05-89.
En mayo, Teresita de Andrade, una prima, me visita e invita a viajar a Betania, donde se ha estado apareciendo la Virgen María desde el 25 de marzo de 1976 y, con más frecuencia desde el 25 de marzo de 1984, y donde milagrosas curaciones ocurren a cada momento. Me informa que las peregrinaciones las dirige y conduce Judith de Ramírez, mutua amiga.
Fue entonces cuando comencé a sentir sobre mí el gran poder de la oración: propia, de familiares, de amigos, de pacientes de la consulta médica, de grupos de oración, del grupo de la Hermana Francisca de la Presentación, de las Hermanas Carmelitas de San Cristóbal, de las Hermanas Catequistas de Lourdes de Maracaibo y el rosario diario de la emisora católica: La Voz de la Fe.

Toda la familia insistió en la peregrinación a Betania. Me “embarqué” en la peregrinación. De inicio a las 6:00 a.m., hora de partida, Judith comenzó con las oraciones de la mañana y mi mente inmediatamente reaccionó diciendo: Esta buena mujer nos va a llevar 12 horas rezando sin descanso, paciencia. Tengo tanto malestar, náuseas, sudoración y debilidad por la segunda quimioterapia de hace una semana, que no voy a soportar este viaje.
Llegamos a Finca Betania a las 6:15 de la tarde. Desembarcamos lejos de la gruta y del sitio de las apariciones. Fuimos a saludar a la Virgen. Oramos y cantamos. En el recorrido hasta la gruta y la cascada sentí una percepción sobrenatural de paz, tranquilidad interior y sosiego.

Iniciamos la vigilia y el ayuno de 7:00 de la noche a 7:00 de la mañana. En el lugar estábamos unas 250 personas. Dentro de mí el malestar se había acentuado. Sudaba cada vez más y sentía escalofríos. Me acosté a descansar en tierra sobre una colchoneta.
Una fina lluvia comenzó a caer. Judith dijo: “Esas son gracias actuales de la Virgen.”
Cartesianamente respondí: Por favor, déjate de beaterías, estamos en zona montañosa y ese es un fenómeno muy natural. Me resistía a abandonar el mundo de la razón.
           
La Misa de medianoche, la Eucaristía y la Homilía iniciando el día 13 de mayo de 1989, día de la Virgen de Fátima, fue una lluvia torrencial de la gracia actual […]. Nos dispusimos a descansar para luego orar durante la vigilia.
A las 3:00 de la mañana despierto, cuando un grupo de jóvenes ingresan al santuario cantando en coro angelical: VIVE JESÚS, EL SEÑOR. Oraban y cantaban. Yo sudaba y temblaba. Oraba brevemente. Dormía por agotamiento […].
A las 4:00 a.m. despierto de nuevo, cuando vuelven a cantar: VIVE JESÚS. EL SEÑOR. Duermo profundamente otra vez […].

A las 5:00 a.m. despierto esta vez anhelante, como por una intuición interior, oigo: VIVE JESÚS, EL SEÑOR. Temblaba de frío y sudaba copiosamente. Nada hay más dulce que sentir la llamada del Jesús. Esta tercera vez lloré, no sé por qué cara en la tierra. Fervoroso y humillado ante el amor. Hominizado como hermanos de Cristo, entre el llamado, la entrega y el arrepentimiento.

Una plegaria emergió de los más íntimo, profundo y sentido de mi ser: Señor, aquí me tienes como Pablo de Tarso, tumbado del caballo de mi orgullo, de mi vanidad, del ejercicio de la profesión. No he matado ni perseguido cristianos como Pablo… pero sí me he convertido en tibio, mediatizado de fervor indolente y no comunicativo de la gracia […]. Señor, dame más tiempo para dejar a mis hijos menores, Vinicio y Julio, estudiando alguna profesión de la que puedan valerse por sí mismos. Señor, dame ese tiempo para ellos, para mi familia, no para mí. Tú sabes que acepto tu voluntad.

Después de esa plegaria de misericordia oré dando gracias: Padrenuestro, invocación al Espíritu Santo, Avemaría, Credo y Gloria.

A las 6:00 a.m. nos congregamos, los peregrinos de Maracaibo, frente a la gruta para cantar y orar el rosario a la Virgen. Al finalizar el santo rosario, dos niños dicen que la Virgen, está entre los árboles, toda vestida de blanco encima de la gruta de oración. Muchos comienzan a ver la aparición. Me aferro a mi esposa y exclamo: Virgencita, por los méritos de esta santa mujer yo necesito verte. Y la silueta de la Virgen de Fátima se apareció entre los árboles, toda de blanco y de luz resplandecientes. Señorial, bella e imponente de dulzura.
Intenso frío y luego calor recorrió y estremeció todo mi cuerpo. Le dije a Elena, muy quedo: Mi amor, me voy a curar, lo sentí en mi interior; no sé cuando, pero me voy a curar.
El tiempo de la aparición de la Virgen de Fátima fue breve, quizá menos de un minuto. Quedé lleno de fe, firme en mi curación, de caluroso bienestar, sosiego y tranquilidad.
Amanece e inicio de la mañana. Nublado, ausencia de sol… se podía calcular unas 5.000 personas […]. El día comenzó a hacerse claro por la luz solar a través de las nubes.

Las 8:20 de la mañana. La muchedumbre comienza a gritar: “El sol, el sol… los signos solares, los signos solares.” De pronto a la izquierda de la colina de la gruta y la cascada, más allá de la cumbre de los árboles, en cielo abierto y multicolor apareció la Santísima Virgen María como un ser real, como una persona humana, como yo conocía que debía manifestarse. Exclamé: Dios mío, estoy viendo a la Virgen María. Gracias, Dios mío. Y caí bruscamente de rodillas […]. Lloré de alegría […]. Paz infinita, felicidad y alegría me embargaron […]. Todo pensamiento, la razón, la conciencia y el corazón se arrebataron del amor a María.

Se presentó […] con un vestido marrón claro, del cuello a los pies. El Niño Jesús en el brazo derecho en actitud de entrega y un rosario pendiente en el brazo izquierdo, brillante y refulgente. No sabía cual advocación era, ni la había visto antes.
Me estoy curando, seguía exclamando, en tanto no dejaba de contemplar a la Virgen. Mentalmente expresé: Oh Virgencita, gracias, gracias, gracias, te amo, te venero, te pido perdón. Gracias, Jesús Salvador.

Lleno de amor y felicidad pude hablarle: Virgen Santa, dadme un signo para ir a los médicos tratantes y decirles que estoy curado.
La respuesta fue interior, en silencio: “Ora, ora y espera.”

De pronto la luz refulgente de sus ojos se fue atenuando hasta no percibirla y se elevó en el cielo, en el mismo instante para todos los que vimos la aparición. Un feligrés militar que también vio a la Virgen pudo mirar la hora: 9:10 de la mañana […]. Me abracé llorando, feliz a Elena y le dije que estaba curado […]. Solicité a Judith permiso para irme a Maracaibo y la respuesta constituyó la primera lección de compartir y testimoniar cristiano: “Si tu has vivido esa maravillosa experiencia, tan bella, debes testimoniarla a todos los compañeros de peregrinación.”

Me llevó con María Esperanza, la vidente de la Virgen en Santuario Betania, quien al verme dijo: “Tú eres un hombre bueno que has salvado muchas vidas. Tus células se están renovando. No debes irte, porque nuestra Santa Madre, aún te auxiliará más.”

Para la Misa de mediodía, oficiada por el Señor Obispo Pío Bello Ricardo trajeron en procesión una imagen, MARÍA RECONCILIADORA. Entonces todos reconocimos la advocación de la aparición.
En otro encuentro después de la Misa, María Esperanza nos dijo: “Espera la manifestación de tu curación para que te vean los médicos. La Virgen te visitará en tu hogar y habrá muchas flores.”

Para referir el testimonio de mi curación y encuentro con la Santísima Virgen María, Elena y yo decidimos hacer una reunión en la casa con nuestros familiares y amigos.

Al siguiente día, martes, Nelia de Rodríguez llamó a Elena y le dice que le enviará la imagen de la Virgen del Perpetuo Socorro […] y así se cumple la visita anunciada por María Esperanza. Durante todo el día se fueron recibiendo, sin solicitarlo, flores enviadas por los amigos parala Virgen María. Esa noche había 12 ramos de flores. Oramos en acción de gracias y testimonié mi encuentro con la VIRGEN.

El viernes, 18-05-89, fui al laboratorio del Medicina Nuclear del Dr. Vinicio Paz en el Hospital Clínico, quien había hecho la prueba anterior y le solicité tomara muestra de sangre para nueva prueba. Su respuesta fue: “No te corresponde porque apenas estás iniciando el tratamiento.”

Le dije: “Fui a Betania, vi a la Virgen María y estoy curado.” Me miró en forma como si hubiese perdido la razón pero extrajo la muestra de sangre.

El sábado 19-05-89 a las 3:00 p.m. llamó a mi casa y habló con Elena. En eso momento iba llegando…. Oigo que todos en mi hogar exultaban de alegría, exclamando: “El milagro de la Virgen, el milagro de la Virgen.”
Hablé con el Dr. Vinicio Paz, había practicado la prueba dos veces y fueron: “NO DETECTABLES.” Le preguntó: ¿Tú crees que con 2 quimioterapias y 10 sesiones de radioterapias en la columna pueden eliminar por completo todas las células malignas de forma tal que desaparezca la reacción inmunológica?
Respondió: “Pudo más tu religión que la ciencia.”

El 22-05-89 me realizaron Tomografía Computada de Columna con el resultado siguiente: A nivel de T12 se identifica nuevamente imagen de 1.3 cm. En su eje longitudinal por 1.2, en su eje transversal con esclerosis reactiva, prominente en cuerpo vertebral adyacente, en región para-media izquierda con extensión al pedículo de porción proximal.
Evaluación de Pelvis: próstata de tamaño normal, de aspecto homogéneo con buena delimitación de plano vesical son signos de alteración de espacio retrovesical o de fosas isquia rectales.

El resultado del Ecograma fue así: La próstata mide aproximadamente 3.7 x 3.5 cm. Presenta dos diminutas calcificaciones centrales y leve irregularidad en cara anterior, la textura glandular es homogénea con escasa protrusión a piso vesical.
Solicité opinión al Dr. Eduardo Mora. ¿Cómo ves las metástasis de columna?
Me preguntó: “¿Profesor, qué se hizo? Tiene esclerosis (cicatrización) como de 3 meses de curada.”

Respondí: Eduardo, fui a Betania, vi a la Virgen María y estoy curado.

El survey óseo una semana después fue reportado: No se observan imágenes de acumulo anormal del trazado radioactivo en esqueleto. Dr. Vinicio Paz.
Finalmente, con todos estos resultados fui al médico urólogo amigo, Dr. Alfonso Araujo, quien después de examen prostático, clínico y resección transversal para biopsia dijo: “Profesor, hay una estrella en el cielo que nos está ayudando.”
“Esa estrella, Alfonso, es la Virgen María, la más sublime estrella de amor para todos los hombres,” respondí.

Han transcurrido 4 años [para la fecha de publicación del libro] de ese misericordioso hecho. Cada 4 meses corresponde hacerme controles, todos los cuales han sido: “NO DETECTABLES.” Es decir, ninguna célula con actividad maligna.
Afirmo, libre y diáfanamente, que me he encontrado personalmente con la VIRGEN MARÍA RECONCILIADORA, que no anhelo otra cosa que ocupar tiempo, espacio, acción en ser agradable a la Virgen María y a Cristo Jesús, punto esencial, verdadero y central de nuestro pensar, sentir y hacer.

Estoy curado física y espiritualmente. Tengo fe en Cristo y la tengo en mí, viviendo la gracia de Dios. Permanezco en paz conmigo mismo, son mi familia y con todos los hombres, mis hermanos. GLORIA A DIOS.