TESTIMONIO DE LA SRA. MARIA ESPERANZA DE BIANCHINI

Caracas, 13 de julio de 1984

Rev. Mons.
PIO BELLO RICARDO
Arzobispado de Los Teques (Edo. Miranda)



Su excelencia Mons. Pío Bello:

Como Ministro y Representante de la Diócesis de Los Teques, creo mi deber, que esté al tanto de lo que a continuación voy a exponerle... para cumplir con lo que me ha sido asignado por una Doctrina Sagrada... y es: "Dar testimonio de un hecho real y verdadero..." que consolida y purifica el corazón de un Pueblo Cristiano.

He aquí, que movida por un sentimiento profundo en mi alma, dejo la huella de una pequeña luz... para que resplandezca en el corazón de aquellos que como Usted, están representando a un sector determinado y ellas son ovejas de su redil, las cuales deben ser conducidas por manos seguras, juicio y criterio del Buen Pastor que comprende a su rebaño.

Doy fe de un Caso Especial ... y es el de una Madre: " María Virgen y Madre de la Iglesia " que se presenta en estos tiempos como: " Madre, María Reconciliadora de los Pueblos ", advocación que nos lleva a reflexionar y a elevar nuestro espíritu..! Ante Su Presencia Divina se recibe la Gracia y se comprende la esencia moral encerrada en los Mandamientos de Su amadísimo Hijo Jesucristo nuestro Señor, principio de amor, camino de la verdad y la vida, ¡única ruta que nos conduce a Dios!

María, Virgen y Madre, se hace visible para hacer un llamado... para que se rectifique y podamos descubrir la perfección en El... que perdonando, bendiciendo y glorificando, sigue llevando a Su Pueblo el Fuego de Su Amor, con Sus Enseñanzas, como una canción continua de paz, de perdón y misericordia, redimiendo muchas almas.

Ahora bien, Nuestra Madre se presenta en todo Su Esplendor, Gracia y Profundización Espiritual... desde la cumbre de una pequeña montaña, espesa, verde esperanza, en medio de rocas, semejando peñascos y conformando una especie de gruta, de la cual brota agua proveniente de los manantiales que saltan de lo alto de los peñascos... como Dueña y Señora se asoma ... y allí la vemos... ¡toda ataviada de blanco, refulgente, acariciante, toda luz, toda amor, toda hermosura extraordinaria, de belleza magnificente, llena de Divina Perfección!

He allí un cuadro maravilloso, nunca visto... con su vestido blanco, puro, como espesas nubes de algodón, sus manos en el pecho, su cinta azul en el talle y un rosario en el brazo derecho... y nos invita a orar... extendiendo sus brazos y sus manos cargadas de Luz... es una insinuación para albergarnos en Su Corazón, para estrecharnos dulcemente como lo hace con su pequeño hijo, Querubín Celestial... El, Jesús en nosotros y nosotros en El!

¡Esta Madre, con Su Presencia, que seguridad nos da ... Que alegría nos proporciona ... Cuanta Bondad!

Esta es la realidad que ha vivido un grupo de almas a partir de un veinticinco (25) de marzo de 1984, que unidos han podido compartir los bueno caminos de los sinceros de corazón... y allí en Betania de las Aguas Santas, esa Madre, toda bondad y ternura, se nos da por entero para encontrarnos y para que haya la reconciliación entre hermanos... analizando las virtudes de cada quien para abrazarnos, amparados por la fuerza protectora de la confianza, rectitud y sabiduría humana.

He allí la enseñanza admirable de un Día de Luz... que llenó nuestro corazones de experiencias extraordinarias, que nos han traído armonía y paz interna... ello es el Sacro Privilegio de anunciar al Mundo la Buena Nueva para el Futuro... el Reinado Divino del Espíritu ... entre los hijos de un Pueblo que pide Justicia... y al cual lo justo triunfará... floreciendo en los corazones el AMOR... ¡sirviendo y disfrutando de las Bienaventuranzas!

¡He aquí mi humilde exposición de un Día de Luz..!
Respetuosamente le ruego me bendiga,

María Esperanza Bianchini