Reseña histórica de los viajes de la Sra. María Esperanza

“Con el rezo del Santo Rosario” en 1999

El año 1999 tuvo a Nueva Jersey, Estados Unidos; Roma, Italia; y Massachussets, Estados Unidos como primeros puntos de encuentro de la mensajera de la Santísima Virgen, del 17 de abril al 18 de mayo, gracias a la iniciativa de The Sorrowful and Immaculate Heart of Mary, Queen of the Angels Prayer Group. El primer sitio a visitar fue la residencia de la Flia. Crimi, ya que habían invitado a la Sra. María Esperanza de Bianchini a los 50 años del Sr. John Crimi, allí hubo la celebración de la Santa Misa oficiada por el Padre Edward McDonough amenizada con los cantos de la Coral Betania. La Sra. María Esperanza conversó con muchas personas esa noche, entre las cuales había un pariente joven del Sr. Crimi, enfermo terminal de cáncer; durante su conversación ella le pidió el milagro al Señor y a la Santísima Virgen que intercediera de manera especial por su caso. Es importante hacer esta acotación porque sólo unos días después, el 15 de mayo, el Sr. Crimi recibió en el aeropuerto a la Sra. María Esperanza, quien había estado de viaje por otros parajes, para celebrar con ella el milagro de que su pariente se había curado.

Las primeras palabras de la Sra. María Esperanza fueron en la residencia de la Flia. Salicandro, como continuación de la Homilía durante la celebración de la Santa Misa oficiada por el Padre Casimir Milewski y el Padre John Joyce.

Luego, fue invitada a la Iglesia La Visitación donde hizo entrega de otro bello cuadro de la Virgen Reconciliadora de todos los Pueblos y Naciones, por lo que el Padre James Sauchelli enseguida lo colocó delante del altar para rendirle así los honores a la Madre de Dios.

Santa Misa concelebrada en la Iglesia San Pedro en Merchantville, Nueva Jersey en abril, 1999

En otra ocasión, se dirigió a los feligreses de la Iglesia San Pedro una vez concluida la Santa Misa concelebrada por los Padres: Casimir Milewski, Joseph Amalfitano, Joseph Szolack, Cadmus Mazzarella, Joseph Griffin, Walter Winrich, Thomas Zito y John Joyce.

El próximo encuentro fue en Newman Center en Rowan University con el Padre Cadmus Mazzarella quien celebró la Santa Misa, y luego habló a todos, pero muy especialmente a la Sra. María Esperanza explicándole la necesidad que tenían los jóvenes de su orientación y bendición por tantos peligros a que están expuestos. Todos estaban muy receptivos: aplaudían, reían y asentaban la cabeza ante sus reflexiones de convertirse en hombres y mujeres dignos, y en auténticos cristianos.

Finalmente, Pensilvania, en la ciudad de Reading recibió a la Sra. María Esperanza en la Iglesia del Santo Rosario, donde tuvo una entrevista con el periódico local. Luego, hubo la exposición del Santísimo Sacramento por Monseñor Félix Losito, para lo cual invitaron a todos los miembros presentes de la Flia. Bianchini al altar. Seguidamente, Mons. Losito hizo una sentida presentación a la Sra. María Esperanza y ella se dirigió a todo aquel público. Con toda la fatiga que pudiera tener esta dama de 70 años de edad, no vaciló en estrecharle la mano y darle una palabra junto a un rosario, medalla y/o estampita, hasta altas horas de la noche, a todas las personas que conoció en las distintas Iglesias.

Beatificación de Padre Pío de Pietralcina por Su Santidad el Papa Juan Pablo II, en Roma


La próxima cita fue el domingo, 2 de mayo de 1999 en la Basílica de San Pedro en Roma, Italia, en ocasión de la beatificación de Padre Pío de Pietralcina por Su Santidad el Papa Juan Pablo II, quien junto a miles de amigos e hijos espirituales de Padre Pío celebraron la alegría de que la Santa Sede lo hubiese llevado a los altares.

Visita a Betania II en Medway, Massachussets


Finalmente, la Sra. María Esperanza y su grupo regresaron a Estados Unidos, específicamente a Betania II donde está la Hermana Margaret Sims y su grupo, Marian Communications. Allí, atendió varios casos, dirigió unas hermosísimas palabras a todos los presentes, dio la bendición, repartió rosarios y concluyó la visita colocando la primera piedra para el proyecto de infraestructura de la comunidad. Al día siguiente, fue al Convento de las Hermanas de San José en Framingham, donde hubo la celebración de la Santa Misa oficiada por Monseñor Michael Foster, asistente del Arzobispo de Boston y concelebrada por el Padre Richard Clancy. Después de la Misa, la Sra. María Esperanza se dirigió a todos los presentes y luego, uno a uno, atendió a los presentes quienes encontraban en ella palabras de consuelo y su maternal bendición.

En octubre en Nueva Jersey la Sra. María Esperanza acompañada de sacerdotes amigos


Las misiones de 1999 concluyeron en Nueva Jersey con otra invitación de The Sorrowful and Immaculate Heart of Mary, Queen of the Angels Prayer Group. En ocho días la Sra. María Esperanza visitó las ciudades de Mount Laurel, Medford, Bricktown, Glassboro, Merchantville y Howelltown donde tuvo maravillosos encuentros con los feligreses de las distintas parroquias, a través de la invitación de sus sacerdotes. Estos encuentros giraron alrededor de la celebración eucarística, el intercambio de ideas espirituales y emotivos cantos de la Coral Betania. Pero se hizo notorio en esta ocasión la admiración, respeto y apoyo incondicional al sacerdocio por parte de la Sra. María Esperanza al entrevistarse en tan breve tiempo con numerosas personalidades dedicadas al servicio del prójimo, entre ellos: Padre Cadmus Mazzarella, Padre Donald Guglielmi, Padre Joseph Szolack, Padre Thomas Zito, Padre James Sauchelli, Padre Thomas Fesen, Padre Edward Mc Donough, Padre Timothy Byerley, Padre Joseph Amalfitano, Monseñor Charles Barth, Padre William Williams y ocho seminaristas de St. Charles Seminary de Filadelfia.

En la Iglesia de La Visitación, en el Newman Center de Rowan University, en la Iglesia San Pedro, en la Iglesia Santa Verónica los respectivos padres presentaron a la Sra. María Esperanza para que ella compartiera sentidas palabras a los feligreses, quienes se habían reunido con la esperanza de escucharla y tener contacto con ella. Todos estos eventos finalizaron, como de costumbre, con la entrega de rosarios, medallas y/o estampas, pero más aún con reconfortantes palabras de consuelo y esperanza para cada persona que tuvo contacto con la Sra. María Esperanza, lo cual produjo mil experiencias más de verdadero amor cristiano.

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